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Educación e I+D+i

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Señor Presidente, Señorías,

Déjenme que termine hablando de los retos futuros de nuestro país.

Durante largo tiempo, el objetivo al que aspiró nuestro país no pudo ser otro que el de tratar de recuperar el terreno perdido durante varios siglos. Ahora hemos avanzado rápidamente en pocas décadas y hoy nuestro empeño no está fijado en el pasado, sino proyectado hacia el futuro.

España puede competir ahora de verdad y puede hacerlo con buenas bazas y en buenas condiciones. Los españoles podemos aspirar a estar entre quienes afrontan y lideran los cambios sociales, económicos y medioambientales.

El primero de los retos, porque es el primero de los recursos disponibles para ganar el futuro, es el aprovechamiento del talento personal y el atesoramiento del capital humano. En la Sociedad del Conocimiento nada es más estratégico que contar con un sistema educativo de primer nivel.

Nadie puede sensatamente imaginarse que España sería lo que hoy es si su sistema educativo se correspondiera con la caricatura que en ocasiones se traza de él. España debe mucho a sus escuelas, a sus educadores, a sus universidades y a sus científicos.

Nuestra educación no va, pues, por detrás del país. Pero eso no basta; necesitamos ponerla claramente por delante. Necesitamos elevar el nivel de competencia de nuestros alumnos, proporcionar calidad equivalente para todos, hacer de la formación y de la Formación Profesional una actividad permanente, y disponer de más inversión y recursos. No son necesarias más leyes, sí son necesarios más esfuerzos para igualar a nuestros jóvenes con los de los países líderes en habilidades básicas.

Vamos a combatir decididamente el abandono temprano. Nuestro horizonte es que cuatro de cada cinco jóvenes continúen su formación después de la enseñanza obligatoria, bien en Bachillerato o en Formación Profesional.

Vamos a poner en marcha programas específicos para superar el nivel que hoy tenemos en el dominio de la lengua, en la competencia matemática y en el conocimiento del inglés.

Son cuestiones, todas ellas, que quiero proponer para su examen en una Conferencia de Presidentes próxima.

En el ámbito universitario, completaremos la adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior y, por medio de la Estrategia Universidad 2015, acordada entre las Administraciones educativas y las Universidades, destinaremos la financiación necesaria para lograr universidades de excelencia que se sitúen entre las más activas y competitivas de Europa.

El compromiso con la Educación de todos los niveles quiere ser efectivo para todos. Por eso anuncio que ya desde este año se incrementará el esfuerzo presupuestario para promover la igualdad de oportunidades y favorecer el éxito de la capacidad y el esfuerzo. En la convocatoria de becas que aprobaremos la próxima semana, si obtenemos la confianza de la Cámara, subirá el número de becas y un 26 por 100 el umbral de renta exigido para disfrutarlas.

El esfuerzo en la formación de recursos humanos va indisolublemente unido a la capacidad para generar conocimiento e innovación, y a la intensificación de la apuesta por consolidar un sistema de Investigación, Desarrollo e Innovación de dimensión equivalente a nuestra potencia económica real y a nuestras exigencias para progresar en el futuro.

En la pasada Legislatura multiplicamos casi por tres los recursos del Estado dedicados a mejorar su impacto sobre nuestra sociedad. En los próximos cuatro años doblaremos de nuevo los recursos para Ciencia e Innovación, situándonos por primera vez en toda nuestra historia por encima de la media europea.

Cuatro años, ante todo, de apoyo e impulso a las empresas de base tecnológica y especialmente a los sectores como el biotecnológico, el de las tecnologías de la información, los nuevos materiales, la nanotecnología o el aeroespacial. La innovación, Señorías, es el único camino para garantizar la competitividad de nuestra economía y hoy disponemos de una generación de emprendedores tecnológicos que están en disposición de actuar como líderes del cambio empresarial en nuestro país y en el resto de economías mundiales.

Aprobaremos, asimismo, un Estatuto del personal investigador público e incorporaremos cincuenta mil personas al sistema de Ciencia y Tecnología, la mitad de ellos, al menos, en el sector empresarial.

En el campo específico de las Tecnologías de la Información y del Conocimiento extenderemos hasta 2012 la vigencia del Plan Avanza, con una continua actualización de objetivos y actuaciones.

Aplicaremos, conforme a lo previsto, el llamado "apagón analógico" o, si se prefiere, el "encendido digital" en 2010, con la extensión definitiva de la Televisión Digital Terrestre, y aprobaremos la Ley destinada a regular el sector audiovisual, la ampliación de sus posibilidades y los medios para asegurar la tutela de la infancia y de los valores constitucionales de sus contenidos.

Este conjunto de reformas alcanzará también a la ordenación del sistema científico, con la aprobación o la reforma de una Ley de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación.

Ésta es mi idea de España: un país volcado en la educación de los jóvenes, volcado en la investigación y abierto a la innovación.