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Intervención de la Vicepresidenta Primera, Ministra de la Presidencia y Portavoz del Gobierno en el V Encuentro de Mujeres por un Mundo Mejor

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Majestad, Presidentas, Vicesecretaria General, Ministras, alcaldesa, autoridades

Señoras y señores, queridas amigas

Dicen que si la historia del mundo fuese una hora, la humanidad habría aparecido en el último medio minuto y la historia del movimiento internacional para la igualdad de género sería sólo una pequeña fracción del último segundo.
Y sin embargo, ¡qué gran segundo!

Este mes de marzo recordamos, el día internacional de las mujeres, aquel día de hace 99 años, en el que un grupo de mujeres decidieron echar un pulso al destino que otros habían elegido por ellas.

Ha pasado casi un siglo desde entonces y aquellas pocas pero poderosas voces se han convertido en millones de voluntades más unidas que nunca en todo el planeta.

En estos años, el movimiento a favor de los derechos de las mujeres se ha extendido hasta alcanzar los cuatro puntos cardinales de la geografía económica, social y política de la humanidad y en los cinco continentes la igualdad de género avanza a favor del tiempo y en la misma dirección que marcan las manecillas del reloj.

Si eso es lo que hemos conseguido, en un solo segundo de la historia del planeta, imaginaos lo que podemos lograr para quienes nos sucedan.

Por eso pusimos en marcha nuestra organización de mujeres y por eso estamos hoy aquí, para asegurarnos de que África, España  y Europa, de que el mundo entero, siga girando con ese impulso que une países, pueblos y continentes con un mismo objetivo: hacer realidad la promesa de la igualdad.

La promesa de un Mundo Mejor, SÍ, porque queremos cambiar el mundo. Porque podemos cambiar el mundo. Porque ya estamos cambiando el mundo, y lo estamos haciendo juntas.

Queridas amigas

La historia de la libertad, la historia de la lucha por la igualdad no es una cascada de hechos aislados, es una cadena de actos que nos unen para decir con una misma voz que en el nuevo mundo que estamos construyendo debe haber un idioma universal.
Un idioma que ya entienden todas las mujeres, desde Harare hasta Oslo, desde Bamako hasta Riga.

Y en ese idioma sólo hay una palabra que se conjugue con progreso, sólo hay una palabra que se conjugue con justicia, sólo hay una palabra que se conjugue con futuro, y esa palabra es igualdad.

Va a hacer ya cuatro años desde aquel primer encuentro que nos reunió en Maputo y desde entonces no hemos dejado de trabajar para incorporar a más mujeres, a más Gobiernos, a más instituciones en nuestro empeño de hacer del mundo un lugar más habitable, más justo, más digno.

Recuerdo muy bien aquel primer encuentro, muchas de vosotras estabais allí, muchas os sumasteis en Madrid, y despues en Niamey y en Monrovia.

Recuerdo muy bien cómo algunas de vosotras decíais que trabajamos bien cuando trabajamos juntas.

Que siempre habíamos sabido que es mucho lo que nos une, pero nunca antes nos habíamos visto tantas y tan unidas como ahora.
Y comparto totalmente ese sentimiento.

En cada ocasión, en cada encuentro, hemos seguido avanzando, reforzando nuestra unión, acumulando ese capital de confianza sobre el que siempre se construye el futuro.

Dando pasos concretos, pequeños y grandes pasos, a ninguno renunciamos.

Por eso, este quinto Encuentro de Mujeres Españolas y Africanas por un Mundo Mejor que nos ha traído a Valencia es realmente un reencuentro.

Un reencuentro lleno de saludos, sonrisas y nombres propios, nombres que conocemos y reconocemos. 

Nombres como los de cada una de vosotras, los de cada mujer que ha dado un paso adelante.

Nombres como los de los millones de mujeres africanas que en sus ciudades, en sus casas, en sus pueblos, sufren la injusticia pero se niegan a ser sólo víctimas, y por ellas estamos aquí.

Porque, es cierto, luchamos contra siglos de prejuicios, y no podemos decirles que vamos a acabar con todas sus lágrimas o que vamos a poder evitar todos sus sufrimientos. No podemos decirles que vamos a crear un mundo nuevo aquí y ahora.
Lo que sí podemos decirles, lo que les decimos es que nunca vamos a renunciar a esa esperanza porque es renunciar a nuestro propio futuro.

Lo que sí podemos decirles es que nunca tendrán que partir de cero, porque su camino es el nuestro.

Lo que sí podemos decirles es que ante la injusticia nunca volverán a estar solas, porque su determinación es la nuestra.

Lo que sí podemos decirles, lo que les decimos con toda nuestra convicción, es que no volverán a ser silenciadas porque su voz es la nuestra y no toleramos ninguna mordaza.

Y precisamente ahora, precisamente ahora que vivimos tiempos difíciles, que la crisis económica global golpea a todos nuestros países, a nuestros pueblos y nuestras familias, precisamente ahora nuestra voz tiene que oírse más alto que nunca.

Porque no podemos permitir que la crisis se convierta en una nueva mascara del privilegio, en una coartada para frenar nuestro avance, para retroceder en nuestros derechos.

Porque no es ese el camino del mañana, no lo es en África, no lo es en España, no lo es Europa, ni en América ni en Asia y aquí estamos mujeres de todo el mundo para decirlo bien claro, no lo es en ningún lugar del mundo, en ningún rincón de nuestros países ni de nuestras casas.

Es cierto que vivimos tiempos difíciles, sin duda. Es verdad que es mucho lo que todas y todos nos tendremos que sacrificar, y es mucha la iniciativa, la fuerza, la energía, la imaginación, la capacidad para entendernos y para cooperar que vamos a necesitar, y de eso queridas amigas nosotras sabemos mucho.

Y creo que nadie mejor que vosotras, las mujeres africanas, para llevar esa voz. Para decir bien claro que debemos avanzar más en igualdad no a pesar de la crisis, sino precisamente para salir de la crisis y salir mejor.

Nadie mejor que vosotras que ya sois el principal motor económico africano, que mantenéis el 90% de la economía informal, que producís el 80% de los alimentos y sustentáis a más del 40% de las familias de todo el continente.

Nadie mejor que vosotras que siempre os mantenéis en primera línea. En primera línea a la hora de hacerse responsables de sus familias.

En primera línea a la hora de garantizar la subsistencia y la dignidad de los suyos.

En primera línea a la hora de salvaguardar un espacio de paz para su comunidad.

En primera línea siempre, en la lucha por la vida, el progreso económico y social, la esperanza y la paz.

Nadie mejor que vosotras, Mujeres por un Mundo Mejor, para demostrar que la igualdad no es tan sólo una cuestión de justicia, es una certeza de progreso económico y social.

Que debemos seguir avanzando no a pesar de la crisis, sino para dejarla de una vez por todas y definitivamente atrás.
 
Por eso, la agenda política de la igualdad que vamos a discutir estos días va de la mano de la agenda económica y social.

Porque la vía del progreso, la vía del futuro y la salida de la crisis pasa por resolver esos desafíos aún no resueltos.

Pasa por combatir la falta de acceso y control de las mujeres a activos como la tierra, la tecnología o el capital.

Pasa por romper con un entorno económico y con unas políticas económicas insensibles al género y ciegas ante la desigualdad.

Pasa por transformar las leyes y las políticas para incrementar el acceso de las mujeres a los puestos de decisión tal y como nos corresponde, en igualdad.

Pasa en definitiva por hacer de la política lo que siempre ha sido, la mejor herramienta de cambio social.

Queridas amigas, en la vida hay que saber qué puentes debemos cruzar y qué puentes debemos quemar y esta vez nadie puede volver a equivocarse de orilla.

Crucemos todas y todos -mujeres y hombres, pueblos y gobiernos- crucemos el puente de la igualdad y quememos de una vez por todas el puente de la desigualdad, las medias tintas, la tibieza y la injusticia.

Crucemos todas y todos ese puente que es el único camino que nos lleva al mañana y no volvamos a mirar a atrás.

Mujeres por un Mundo Mejor,


En Maputo comenzamos un camino que no ha dejado de ensancharse. Hoy estamos aquí cientos de representantes de todos los países africanos y de Europa, de organismos nacionales e internacionales, de ONG's y movimientos cívicos.

Y vamos a ir a más. Vamos a seguir avanzando, fortaleciendo nuestra organización, como hemos hecho desde el comienzo, sumando voluntades, ilusiones y compromisos. Proponiéndonos objetivos concretos, cumpliendo los objetivos que nos proponemos.


Esa es la tarea que tenemos por delante y a eso vamos a dedicar estos dos días. Nos conocemos bien, sé que ganas, energía e ilusión no nos van a faltar.

En algún lugar, queridas amigas, leí que las palabras son los pequeños clavitos de los que colgamos nuestros pensamientos y que los buenos pensamientos se expresan con frases pequeñas.

Es un placer, es un honor recibiros en mi tierra, en Valencia, creo que hablo en nombre de todos los españoles y españolas, de todos los valencianos y valencianas para deciros cuatro palabras muy sencillas: de todo corazón, gracias.

Muchas gracias por estar aquí, muchas gracias por estar siempre ahí, por no fallar nunca, por seguir adelante, siempre adelante, queridas compañeras, queridas amigas, mucho ánimo y a la tarea.